Durante años, el discurso antilavado en Colombia se centró exclusivamente en el sistema financiero. Por eso el SARLAFT se impuso a bancos y aseguradoras como un estándar de gestión para no ser puentes del crimen organizado ni del terrorismo.
Pero el delito no se quedó en la banca. El sector solidario y la economía real también son vulnerables: inmobiliarias, firmas jurídicas, contables y constructoras interactúan con flujos de alto riesgo. Por eso, en 2020 la Superintendencia de Sociedades actualizó de forma integral el Capítulo X e introdujo el SAGRILAFT, con enfoque de autocontrol y cobertura integral del riesgo LA/FT/FPADM.
• SARLAFT = Superfinanciera (bancos, aseguradoras, fiduciarias, etc.), Supersolidaria (cooperativas y fondos de empleados) y SuperTransportes (Transporte terrestre, marítimo, construcción de infraestructura de transporte, entre otros.) Es decir, sectores financiero, solidario y desde el 6 de mayo 2026 también el sector de transporte.
• SAGRILAFT = Supersociedades; son las empresas del sector real bajo umbrales y sectores económicos definidos (inmobiliario, jurídicos, contables, construcción, entre otros).
• Alcance del riesgo: el SAGRILAFT incorpora de forma expresa FPADM, ampliando el campo de control frente a riesgos geopolíticos y sanciones internacionales.
• Gradualidad: el régimen de medidas mínimas del SAGRILAFT permite una implantación proporcional; el SARLAFT, aunque flexible en diseño, mantiene estándares robustos propios del sistema financiero y solidario.
• Cultura del riesgo: ambos obligan a implementar un sistema vivo (no únicamente una documentación y roles asignados) que permitan pasar del “el checklist” al modelo vivo que se ajusta por datos y materialidad.
• Arquitectura del sistema: ambos sistemas piden evidencias, no discursos: políticas, procedimientos, roles y capacitación continua; sin eso, todo lo demás es papel.
El país dejó de creer que el lavado “solo vive en los bancos”. El SAGRILAFT completó el mapa: si manejas obra pública o privada, compraventas, cartera o asesorías, ignorar estos sistemas es un riesgo letal. SARLAFT y SAGRILAFT deben asumirse como herramientas estratégicas de continuidad del negocio.
Las reuniones en tu empresa priorizando temas como apetito de riesgo, debida diligencia de contrapartes y trazabilidad de beneficiario final deja de ser costo y se convierte en ventaja competitiva. Esa es la moneda común; dos caras, sí, pero con un mismo propósito.
¡No asuma riesgos, adminístrelos con SIIARE!
Bibliografía:
1. Superintendencia Financiera de Colombia - Circular Básica Jurídica (CBJ); Capítulo IV, Título IV y - Decreto 830 de 2021
2. Superintendencia de Sociedades - Circulares Externas 100-000016/2020 y 100-000004/2021.
3. Superintendencia de Economía Solidaria - Circular Básica Jurídica; Título V, Circular Externa 20 de 2020 y la Circular Externa 38 de 2022.